Un nick, una dirección, un nombre falso…
Una noche cualquiera enfrente de una pantalla,
sin saber qué hacer, sin saber a dónde ir.
Una noche de esas que piensas
Que porqué no estás ya tumbada en tu cama.
De repente, alguien en algún lugar quiere hablarte.
Alguien quiere escucharte,
Tú piensas que no merece la pena,
Pero empiezas a hablar con él, empieza a interesarte.
Haces algo que no sueles hacer, ¿por qué?
No lo sabes pero empiezas a imaginar cosas.
Y ahora mírame, aquí estoy intentando escribirte una vez más…
Que difícil es escribirle a una pantalla, a una foto, a una voz,
sin embargo supe lo suficiente de ti como para haberlo querido Todo.
Quise que estuvieramos en una habitación, en un sofá,
o en aquél lugar que pudiesemos imaginar, eso da igual.
Tú pretendias que cerrase un momento los ojos
que te sintiera en mi cuerpo.
Tranquila, mezclaremos ternura y locura,
te apretaré y te besaré,
te rozaré la piel con mis dedos
y desataré la ira de mi pasión.
Estaré dentro de ti y tú sentirás como se acelera mi corazón.
Y llegará un momento en el que te retuerzas de placer,
hasta que yo descargue toda mi imaginación.

Que difícil es escribirle a un recuerdo, tan sólo en diez minutos,
y explicarte en unas cuantas palabras lo que llegaste a significar para mí.
Que difícil es explicarte en un párrafo todo lo que sentí,
Y sin embargo no me hace falta mucho más para contarte
que nunca más nadie podrá llevarme, muchacho de ojos azules,
allá donde pueda perder el norte, de la misma forma en que lo hiciste tú.