Volver a empezar, al punto de partida, a veces no nos queda más remedio que volver al capullo, si es difícill que un capullo se convierta en maripos más dificil es volver a ocultarse, a ponerse la coraza, a volver a la posición fetal, dónde de verdad estamos a salvo. Cuando el ambiente se contamina de inseguridades, tristeza y desilusiones, cuando las alas se rompen y te impiden aletear, volar alto, siempre queda la opción más cobarde y segura a la vez, volver al capullo, seguro , acogedor, burbuja protectora de la que no manan emociones, ni puntos débiles, retroceder, estancarse, amedrentarse, pero hay que ser preciso para no caer en la locura, se trata de acercarse a la realidad lo justo para que no rompa nuestra burbuja, y vivir en nuestro propio mundo sin alejarnos demasiado de la realidad, difícil reto, sufrido, pero seguro cuando lo hallas. Puede que no sea la mejor opción, te priva de la felicidad compartida, de la satisfacción de saber que alguien pinta un cuadro dónde tu eres uno de los personajes relevantes, pero… ¿que hay de aquellos que no se encuentran reflejados en ningún cuadro? han de experimentar activa o pasivamente la metamorfosis invertida. Volver a encerrarse en la pequeña Amelie, inocente, tierna, soñadora, pero sobre todo tremedamente solitaria, a espera de que alguien la pinte en algun cuadro, aunque solo sea el hombre de los huesos de cristal.
febrero 26, 2010
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