Algunos podreis pensar que sobrevaloro la teoría de la evolución, yo sin embargo opino que se encuentra presente detrás de varios conceptos cotidianos.

Podria hablar de muchisimos conceptos, pero hoy lo voy a hacer del amor, interpretado como un sentimiento íntimamente relacionado con el afecto y apego, y el cual es tanto fábrica como producto de experiecias, emociones y actitudes. Pues bien, al igual que para comer, no sólo es necesario tener hambre, para amar, no sólo se necesita amor. Podemos tener hambre y no tener comida, necesitariamos por tanto buscar comida ¿verdad? puro instinto de supervivencia, es la ley del más fuerte, sólo sobreviven aquellos que son capaz de adaptarse al medio. Pues con el amor, a mi parecer, pasa exáctamente lo mismo. Para amar no sólo se necesita sentir, se necesita tener una disposición, estar en armonia con uno mismo, es decir, aceptar aquello que se siente independienteme del látigo de la razón, se necesita ser empático, aceptar el reto de un cierto sacrificio en caso de que sea necesario y saber mantenerse al pie del cañón sin que ello suponga transformarse en alguien que no eres, se necesita ser paciente o al menos saber que quieres esperar, es necesario saber valorar lo que lo que brinda la persona amada y sentir admiración por la misma, pero sobre todo, para amar hay que ser VALIENTE, se trata de tirarse a la piscina, de arriesgarse, de apostar. Si no se es valiente las probabilidades de sobrevivir se reducen notablemente.

Si el antílope para comer debe pastar cerca del león y por ello no lo hace, morirá de hambre, pero si es valiente lo hará, y podría ser devorado por el león, pero también tiene posibilidades de salir airoso, del otro modo no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir.

Pues el amor es igual, si atendemos excesivamente a razones, si reprimimos instintos primitivos, si nos excusamos en el miedo al sufrimiento, en la incertidumbre de no saber como saldrá o en asuntos que no conciernen al acto de amar propiamente dicho, las posibilidades de sobrevivir son prácticamente nulas, el vacilar, el no actuar con decisión sólo puede llevar al fracaso absoluto…y tontamente perder oportunidades que no vuelven a presentarse jamás. Dando paso por supuesto, sólo a los más fuertes, a los supervivientes, a aquellos que son capaces de adaptarse al medio.

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